Papel

‘Nuestra existencia es de papel, convertimos todo en papel y desgraciadamente sufriremos una muerte de papel.’

No es muy difícil darse cuenta de la tragedia en la que vivimos sumergidos. La gran obra de nuestra vida es escrita en papel, cuyo guión escribimos al estilo de grandes actores. Pero, ¿porque esta dimensión teatral? Dejamos que nuestros pensamientos y palabras escriban nuestro drama particular plagado de deseos y desilusiones. Por eso hablo además del teatro del papel.

Entendemos y hablamos dentro del marco dado por el lenguaje y la razón. Nos resulta casi imposible plantearnos ser algo más allá del papel. Poca gente se da cuenta de que su vida es un monólogo interno y externo. Es porque vivimos cegados por el papel y la pluma, por lo que somos capaces de creer irracionalmente todas las mentiras que nos creemos y que tanto nos determinan a seguir siendo lo que somos. Así somos más bien una cabeza ensimismada en sus emociones dramáticas y en el papel que deseamos, antes que un ser vivo. Ejemplo de ello es que creemos comprender infinidad de cosas que no hemos experimentado jamás. Aquí es donde nos perdemos, en la lógica.

La lógica social y particular nos encierran en dimensiones ajenas a lo real, la misma experiencia de la vida. ¿Cómo podemos juzgar algo sin vivenciarlo? Pobres de espíritu y faltos de corazón, nunca encontraremos verdad en nada hasta que no salgamos del papel y empecemos a experimentar nuestra propia existencia.

Si nos analizásemos nos daríamos cuenta de que somos unos paranoicos crónicos. Paranoia significa experimentar al lado del ser real, es decir, vivimos fuera de la realidad. La realidad es imaginable  y deducible pero no es calcable. No podemos creernos lo que escribimos en el papel, porque se corresponde a nuestro mundo particular no a la realidad. La realidad es verdaderamente irreductible a nuestras creencias de bien y belleza, porque quizás algún día nos demos en el caso de que al experimentarlas no sean la ilusión que creamos.

Nuestro libro es solo nuestro, solo lo vivimos en nuestra mente, no es transferible y esto incluye todo lo que hemos sostenido como una verdad: ideas, sensaciones, experiencias, valores, luchas, emociones… Realmente no imaginamos hasta qué punto deformamos nuestra realidad para sentirnos cómodos. La ilusión nos persigue, creedme aunque suene exagerado y de un poco de miedo.

Es imposible, además de poco útil, abandonar nuestras facultades, pero tenemos que comprender que hemos estado demasiado tiempo encerrados en su seguridad. Si salimos de nuestra cerrazón teatral conseguiremos disfrutar con naturalidad de lo que nos venga.

Jonsu.


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