Nada en potencia

Vengo a exponer brevemente el concepto nihilismo, como una introducción a modo de genealogía de la propia explicación que este texto tallará. Una explicación sobre la insoportable levedad del ser y acerca de la lamentable condición humana a la que él mismo se condena por ignorancia y banalidad.

Nihilismo es un concepto creado por el filósofo Frederich Nietzsche del cual saldrán conceptos como ‘Eterno Retorno’ o ‘Voluntad de Poder’. Este concepto pretende resolver una problemática muy humana, la del valor. El ser humano intenta dar constantemente valor a las cosas sometiéndolas a una apariencia particular, a una forma. Pero acaba esclavizándolas a la servidumbre del objeto de deseo-pensamiento-acción, sometiéndolas al fin. El conocimiento para el hombre moderno tiene como fundamento esta forma de transferir la intencionalidad particular al objeto; lo cual es causa de un gran dilema en nuestra forma de percibir, entender y actuar sobre la realidad, pues de este modo generamos un mundo tomado por verdadero aunque aparente y esclavizado por la utilidad y el deseo vacío de verdad. Lejos de indagar más en esta herida abierta quisiera únicamente remarcar que esta ilusión posee un doble sentido, por ello el problema no es únicamente que no conozcamos la realidad exterior sino también interior. Y esta última es la gran cuestión.

Dicho esto pasaremos al tema principal ¿Qué supone este nihilismo? Simple, si al valorar bajo una ley, bajo un sujeto, bajo una opinión, o una supuesta idea verdadera nuestro resultado siempre es el mismo una dualidad: feo y bello, bueno y malo, verdadero y falso…Lo que hace el Nihilismo es entender que esta dualidad es una ficción y que así las cosas no se nos aparecen con un valor determinado, sino que las hacemos aparecer. Entonces, ¿qué propone? Una mirada al origen. Pues en su origen las cosas no poseen valor, no son nada antes de que se nos aparezcan, son pura potencia. Es de esta nada en potencia de la que partimos para crear ilusiones y verdades a medias. Si bien lo que se propone es una nueva forma de actuar que reivindica la verdadera realidad nihilista tanto en nosotros como sujeto como en el mundo.

Es en esta dolorosa dualidad, en esta lucha entre supuestos contrarios donde el hombre se confunde y sufre. Cada elección hacia un lado u otro de la balanza provoca instantánea y sutilmente una reacción de ilusorio e insoportable relleno de nuestro pequeño vacío interno que nunca llega a satisfacer la necesidad de felicidad y libertad. Por esto el ser humano ha generado ídolos de barro y verdades trascendentales para soportar el engaño de su ser y de la propia civilización que soporta bajo sus espaldas. La rueda gira y gira, nunca dejará de hacerlo pues esta la única verdad, El eterno retorno. ¿Quién será el prófugo el loco que cometa la osadía de ser libre y sujetar la rueda bailando en su cima, allí donde el principio y el fin se acarician?

Así la realidad nos guste o no, no es nada como la entendemos desde las apariencias y posee una potencia infinita de manifestación. Cada uno de nosotros somos parte de esta nada con potencia de realizarse en diversas formas. El hombre hasta ahora se ha

limitado en convertir las formas a su interés, mejor dicho lo que él falsamente cree que es su voluntad y su conocimiento, para generar una imagen lo más rápido, eficaz y placenteramente posible. Pero ha caído en el engaño de pensar que porque encajen las formas como é desea el dibujo de la realidad será real, cuando lo único que ha hecho es una chapuza infantil y narcisista que ha generado como imagen una ilusión de belleza y orden. Por ello cada uno posee su forma de desenvolverse en este marco, hay que querer que las cosas se aparezcan para que se manifiesten de verdad, pero no me refiero a querer como deseo sino a querer como amar. Es necesario para que el mundo se transfigure en la verdadera realidad amar las cosas y amarse así mismo sin interponerse en la manifestación del mundo o de uno mismo, sin miedos a que la realidad no sea como creemos que debe de ser, sin pretender conocer sus secretos sin que se nos lo revelen. Así el nihilismo propone como forma de actuar la Voluntad de Poder, una forma de actuar conforme al amor y la verdad, pero no al amor ni a la verdad particular sino la que cada uno va perfilando a lo largo de su vida, como un proceso en el que se desprende de las cadenas del mundo y su ilusión para ir conociéndose y conociendo verdaderamente hasta ser un individuo real creado por sí mismo, por su propia voluntad.

Con todo esto dicho trataré de extrapolar esta bella imagen a lo universal de los conceptos. Los conceptos rigen al hombre desde que este inició un cierto orden en su existencia. Los conceptos poseen una naturaleza bipolar como todo lo que genera el hombre, desde el valor hasta la identidad. Por ello cualquier persona un poco despierta entiende la relatividad de los principios como algo intrínseco a estos mismos; no todas las situaciones son las mismas ni todas las verdades atienden a la misma forma de voluntad y creencia. Por ello los conceptos han sido y seguirán siendo para el hombre común una cárcel que podrá hacer más o menos cómoda dependiendo de si le interesa o no esforzarse por vivir en el engaño. La psicología como estudio filosófico o científico estudia dichas cárceles y su forma de generarse, aunque tristemente se siguen viendo como cárceles. Yo vengo aquí a proponer lo mismo que mi querido y maltratado Nietzsche propuso con su Voluntad de Poder y que tan malentendido fue por ello (los ilustres y sabios académicos le llegaron a calificar como el precursor ideológico del nacionalsocialismo). Una vez un sabio, al que solo guardo en mi corazón amor y respeto, me dijo: Ignorante es quien ve en sus pies dos piedras con las que tropezar en el camino, sabio es aquel que ve en cada pie dos alas con las que volar. Con esto pretendo decir que cada concepto con el que tratamos y nos confrontamos en nuestras vidas podría ser perfectamente un camino de rosas hacia el cielo de nuestros deseos. Los conceptos poseen la misma naturaleza que el todo pero de una naturaleza más universal, están vacíos. Buda, el cual tan de moda está en el mercadillo de lo esotérico, era buen conocedor de la naturaleza del ser e intentó exponerla mediante un camino de silencio, para que todos entendiesen que el ruido de nuestras mentes de nuestra ilusión no nos deja ver el bosque que hay ante nosotros; pobre de él en que se ha llegado a convertir su herencia. En conclusión y a modo de síntesis en cada palabra, en cada acto, en cada idea o en cada deseo hay escondido un concepto, este concepto viene delimitado por una falsa imagen de él y de la realidad que lo conforma como marco de referencia. Por esto en cada concepto existe una relatividad absoluta que cada cual deberá comprender con sabiduría para no caer en engaños ni dogmas impuestos.

Finalmente me gustaría aclarar que en este texto no expongo nada que el hombre y la mujer no sepan desde que nacen pero que poco a poco van olvidando por miedo y conformismo ante este gran coloso que es nuestro mundo. Pero todo coloso es como todo ídolo de arcilla espero que cada uno sepa moldearlo con amor y respeto.

Jonsu


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s