Sobre la esclavitud II

Sino has leído el primer texto, pincha aquí.

En general se nos ha cegado y condicionado mediante una enseñanza espuria, para aceptar como verdad lo que es irracional, como bueno lo que no lo es y como malo lo que es propio de nuestra naturaleza. De esta forma nos hemos incapacitado a causa del desarrollo de un ego enfermo y desmedido que bloquea el acceso a La Luz y nos impide ver más allá de lo que es mera apariencia. Estamos velados. El personaje, el falso yo, los velos, nos impiden vislumbrar la Persona que somos, el Ser que Somos.

La persona Sabia, que no sólo erudita, no interesa pues no puede ser engañada para jugar en la ruleta del fraude.

Libramos las guerras de los mandatarios y, si matamos mucho, nos premian con una chapa de respeto que dice “héroe”. Aquí tenemos un engaño aceptado y, frecuentemente, deseado.

El sexo explícito es inmoral, pero las imágenes violentas de agresiones brutales, bajo el lema de guerra lícita, son aceptables para niños si se disfrazan de dibujos animados. Esto va en contra de nuestra naturaleza, pero se nos ha condicionado para aceptarlo sin percibirlo.    

Una vez que hemos digerido la formación académica nos premian con un papel que dice “erudito”, pero no nos hicieron sabios. Si rendimos bien en el trabajo nos premian con un poco más de dinero, pero no habrá un reparto equitativo de la riqueza.  Y así es cómo, sin apenas percatarnos de ello, hemos sido convertidos en la nueva modalidad de “esclavos en democracia”. ¿Entonces?…

Los mandatarios descubrieron que se controla mejor el peligro si se conoce dónde se localizan los disconformes, sin arriesgarse al desconocimiento de cuántos y cómo. Así pues, ahora podemos hablar siempre que seamos discretos y no seamos muchos. En tanto que no alteremos “el orden”, no somos otra cosa que una pincelada de color en el cuadro, sin más trascendencia.

¿Rechazamos todo concepto?, la respuesta es NO, sin concepto alguno no es posible organizar una sociedad. Pero los conceptos, que han sido desde antiguo vehículos de esclavitud, han de ser considerados concernientes a un lugar, a un tiempo o a una necesidad creada, y siempre han de razonarse como conveniencias relativas y modificables, según varía el lugar, el tiempo o la razón de ser, ¡los conceptos no son verdades absolutas! Ni pueden ser válidos en todo tiempo y lugar.

De la liberación de estas cadenas es de lo que pretendo tratar en este trabajo. Por lo que se ha de entender que las mentiras aprendidas como válidos conceptos, así como cualquiera de los impulsos emocionales derivados de ellos, condicionan nuestra libertad y desarrollo pleno. Cuerpo y energía, Mente y Conciencia, son Una sola Realidad que ha de ser transmutada, porque son inseparables en la “formación” y desarrollo de la persona. Nuestras emociones alteran nuestra respiración y nuestros circuitos energéticos, y viceversa. Nuestra Mente actúa sobre nuestra Conciencia y viceversa, determinando en esta interacción el estado general del organismo. Sabemos, porque lo sentimos, que el cuerpo físico, el cuerpo energético y la mente son condicionados por las emociones, y que las emociones derivan de los conceptos que hemos creído válidos.

En tanto que el ser humano no alcance el conocimiento de Sí Mismo, libre de mentiras al servicio del poder, no podrá ser verdaderamente libre, seguirá alimentando su esclavitud y erigiéndose en juez y verdugo de otras personas.

Así pues, la alteración de las emociones derivadas de los conceptos condiciona nuestro equilibrio, nuestro comportamiento y nuestra libertad de pensamiento y acción. Si descubrimos que los pensamientos y las alteraciones emocionales vienen condicionadas por el condicionamiento educacional o el fraude conceptual, ya hemos descubierto la causa del efecto y, por lo tanto, estamos en ruta de modificación. Una modificación que requiere un gran esfuerzo, en mayor medida cuando tenemos más edad, pero es un esfuerzo que, aún siendo arduo, es sumamente satisfactorio ante la expectativa del resultado.

Siempre se nos dijo que el ser humano era nacido libre, pero esta verdad siempre fue atemperada a tenor de los intereses de poder de mandatarios sin escrúpulos. Se nos dice; eres libre de elegir, pero se  nos ofrece un panel previamente elaborado de elecciones, es decir; elige siempre que elijas lo que te permitimos elegir, dentro del cuadro. En tanto que el ser humano no alcance el conocimiento de Sí Mismo, libre de mentiras al servicio del poder, no podrá ser verdaderamente libre, seguirá alimentando su esclavitud y erigiéndose en juez y verdugo de otras personas. El poderoso sólo necesita revisar el estado de las cosas o modificar periódicamente según su conveniencia, porque el ciudadano, ya sometido, se encarga de ejecutarlas y defender fielmente como carcelero y verdugo.

Es posible alcanzar esa libertad que se funda sobre el conocimiento del sí mismo. Es posible recuperar la inocencia perdida. No hay Sabiduría sin Verdad ni Verdad sin Compasión, ni hay Compasión verdadera cuando está atenazada por la rueda de los conceptos. Decimos que multiplicidad y Unicidad son términos contrapuestos, pero también decimos que toda multiplicidad se reduce a la Unicidad. ¿A qué se reduce la Unicidad?, me pregunto… Y me respondo que la Unicidad se reduce al Vacío de todo concepto.

Recordad que en La Unicidad se contiene La Multiplicidad, y que ambas se reducen al vacío de todo Concepto, y que en el vacío de todo concepto se refugia el Sabio. No queráis poner grilletes a quien aprendió a volar porque será un esfuerzo baldío que os alejará del perfume.

Toni.


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