Trascendencia, rito y creencias en las culturas primitivas (y II)

Primera parte del texto:Trascendencia, rito y creencias en las culturas primitivas (I)

Las creencias, la intuición de algo que trascendía la existencia del ser y todos los rituales, ceremonias y manifestaciones sagradas antes del descubrimiento de la agricultura y del inicio de la civilización sedentaria se sustentaban sobre la base de poblaciones pequeñas y dependientes de la caza. En primer lugar, esto impidió el surgimiento de especialistas que actuarán como intermediarios entre lo sobrenatural y lo terrenal a tiempo completo. Las tareas, por pura funcionalidad, se separaban por edad o sexo, por lo que, por decirlo así, todos podrían participar como mediadores. El tamaño del grupo era reducido y estas primeras sociedades se mantuvieron sin modificaciones notorias durante periodos de tiempo muy dilatados.  No hay que olvidar que este modo social ha sido el más persistente en el tiempo y que su supervivencia a día de hoy nos permite su investigación. No obstante, por razones obvias (deforestación, adaptación nula, incompatibilidad de modelos…) entender estas sociedades y su análisis nos obliga a analizarlas con unos instrumentos que, en última instancia, son los que están determinando su desaparición. La naturaleza, como eje central, es el objeto de veneración, siendo la caza lo más importante. La religión cumple en estas sociedades un papel de regulación del impacto antrópico sobre el medio natural: la ecología de la religión.

PROTECCIÓN SACRALIZADA, ECOLOGÍA Y RELIGIÓN:

La ecología de la religión se basa en dos presupuestos principales. Del primero ya hablamos: la capacidad de adaptación del ser humano a general respuestas similares a retos medioambientales. El segundo se basa en una protección sacralizada. Al no haber mecanismos de control ni de conducta, la religión parece ser el único modo de impedir la aparición de actitudes que pudieran resultar lesivas. Es sabido que en algunos pueblos árticos se prohibía el consumo de carne cocinada y parece ser que tiene su origen en la protección frente a la pérdida de nutrientes. Incluso hoy día, las principales religiones mantienen todo tipo de tabúes alimenticios con una base medicinal y curativa bastante clara, pero camuflada como parte del rito para simplificar una explicación razonable. Estas sociedades parecen poseer una escala de valores en la que la conservación del ecosistema tiene prelación frente a cualquier otra consideración y la religión, su parafernalia de sanciones y aprobaciones provenientes de estratos sobrenaturales les permitió vivir en una protección aparentemente irrebatible.

La excavación en la Sima de los Huesos podría ser uno de los primeros hallazgos en el que la intencionalidad funeraria con fines religiosos se vería reflejada a través de la agrupación de los cuerpos.

Cronológicamente hablando, nos situamos en el 500.000 a.C., enmarcado dentro de la expansión del Homo Heidelbergensis, para muchos, la primera especie humana en albergar una mentalidad simbólica. Es antecesor directo del Neandertal y predecesor del homo Erectus más primitivo. Un grupo ancestral de Homo Heidelbergensis dejó África y se atrevió a ir hacia el noroeste, entrando así en el oeste de Asia y en Europa. Existen dificultades para determinar si estos depósitos funerarios fueron premeditados, pero de ser así cuanto menos podríamos fijar un posible inicio para los antecedentes del culto funerario que plausiblemente puede corresponder a las primeras poblaciones europeas de la especie heidelbergensis.

A partir del Paleolítico Medio (300.000 a 30.000 a.C.) podemos determinar que el El humi posito fue un acto ritual que se generalizó y se extendió por todo el mundo (en Europa hasta la imposición de la cultura grecolatina). El depósito del recién nacido sobre la Tierra compara a la madre imitando a la divinidad Tierra dando vida en su seno. La Madre creadora, reproductiva, fértil y cíclica acoge al recién nacido, aportándole protección y fuerza genésica. Probablemente, uno de los rituales más antiguos de los que tenemos constancia: la simbiosis entre la Madre y la Tierra, una unión que jamás se separa hasta la muerte. Idéntico destino (aunque a la inversa) tanto para niños como para adultos, lo encontramos en el ritual de la muerte. La Tierra como poder supremo creador acoge a los muertos como Madre Primordial, Tellus Mader. Los restos mortuorios serán la parte esencial y a partir de ellos se contribuye al renacimiento de nuevas vidas que regeneran la tierra. La divinidad telúrica poseía la capacidad de producir nuevas vidas.

Los primeros rasgos claros y con pruebas eficaces para el estudio datan del paleolítico medio. El tratamiento selectivo del cráneo humano es el que testifica con claridad los rituales de enterramiento. Aunque es a partir del Musteriense (70.000 a 65.000 a.C.) cuando observamos la mayor concentración de estos ritos. En el paleolítico inferior se han conservado demasiados cráneos como para que se explique por el mero azar, pero la documentación es escasa y nadie, salvo el ejemplo de Atapuerca, se atreve a hablar de intención funeraria.  De hecho, en Chou-Kou-tien (china) se cree que en estratos correspondientes al 400.000 a.C ya se podría hablar de intención religiosa, puesto que es evidente que no se trata de verdaderas sepulturas, la conservación podría, de hecho, responder a razones religiosas. Muchas dudas y pruebas demasiado confusas y libres a interpretación. La intuición de que el ser humano podía trascender lo material daba sus primeros y torpes (aunque hermosos) pasos.

los estudios del difunto de Shanidar (irak) han demostrado que estaba discapacitado, por lo que el tratamiento funerario de las sepulturas con una significación mágico-religiosa se convierte en evidente. Es fácil pensar en los familiares y allegados de este difunto disponiendo el cadáver con la intención de asegurar, de alguna manera, su estabilidad en otra vida, quizá con la esperanza de que sanará o simplemente, en un intento torpe de cubrir posibilidades ante el desconocimiento de lo que ocurría después de la muerte. Es bastante probable que la costumbre de llevar flores a los difuntos en los lugares de enterramiento provenga de ritos en esta época.

La muerte debía ser vista como un complejo conjunto de esperanzas imaginarias y certezas extrañas. El rito funerario fue el catalizador sobre el que se sustentaron los interrogantes sobre el más allá, pero también es un reconocimiento a la identidad del ser humano como algo más que un animal. La mente humana se siente abocada por necesidad a ir a lugares poco habituales, pero también es una herramienta de cohesión para contestar a los interrogantes más comunes de estas sociedades preagrícolas.

Sin embargo, es en el paleolítico superior donde podemos observar uno de los mejores documentos que ilustran el abigarrado mundo de creencias: el arte mobiliario y el arte parietal.  Del arte mobiliario cabe destacar las llamadas venus paleolíticas, mujeres desnudas con senos y glúteos desproporcionados. Su tamaño es de unos 25 cm como mucho, talladas sobre piedra o hueso. La representación del misterio de la existencia femenina y los misterios de la fertilidad. La mujer como vínculo directo de la Madre Tierra, la única capaz de asemejarse a ella, con la posibilidad de crear vida. En primer lugar, tenemos el primer ejemplo de unidad estilística universal, desarrollada por los primeros sapiens europeos desde el Don en Rusia hasta los Pirineos. Y, en segundo lugar, es la primera vez que atestiguamos de forma clara la aparición de un símbolo portátil a modo de santuario personal y móvil. Las armas podrían tener un simbolismo religioso, pero tenían una función tecnológica. Estas estatuillas son eminentemente símbolos religiosos. El arte sagrado portátil, las imágenes de santos y cualquier objeto que posteriormente se usará, incluso el rosario de los católicos, el tasbih usado en el islam o el cordón de oración de los ortodoxos, objetos simbólicos que se usan para mantener al practicante cerca de la divinidad sin necesidad de estar en un lugar sagrado, provienen de estas sencillas figuras femeninas.  Les recuerda al creyente que allá donde vaya debe seguir las pautas marcadas por su religión. Sin duda, un gran avance para la conciencia. Las sociedades se volvían complejas, el número de miembros de la tribu aumentaba y lo profano, lo aparente, iba ganando terreno de manera inherente, por lo que llevar consigo a la Divinidad, para ponerla en un lugar de oración, para que protegiera a la tribu en un viaje o simplemente como amuleto personal, es de un ingenio sin precedentes. La presencia en Dios a cada instante, el recuerdo de la divinidad a través de la materia moldeada.

Si interesantes son los ejemplos de arte mobiliario, no menos interesantes son los ejemplos del arte parietal para entender la religión prehistórica. Únicamente, se conserva parte de este tipo en España, Francia e Italia, con la excepción aislada de una cueva en los Urales y Australia. Este nuevo paso en la religión de los primeros humanos supuso otro punto de inflexión. Si la religión y lo sagrado se mantuvieron prácticamente inalterables, creando un extensísimo periodo de inmovilismo cultural, desde el paleolítico inferior y medio,  la aparición del arte figurativo establece un nuevo periodo de estabilidad religiosa: la religión de las cavernas. Durante 20.000 años fue la punta de lanza de la evolución emocional del ser humano. La extraordinaria unidad de contenido artístico no varió y su dispar aparición y difusión nos permite hablan una vez más de la extraordinaria capacidad de evolución colectiva hacia un mismo sistema ideológico.

nawarla-gabarnmang-arte-rupestre-mc3a1s-antiguo-de-australia-creado-hace-28-000-ac3b1os
Nawarla Gabarnmang, Australia. Auténtico porno prehistórico de hace más de 35.000 años. 
30tno1y
Mediante el método de datación indirecta, encontramos que, dado que las aves Genyornis se extinguieron hace más de 40.000 años, esta representación en la meseta de Arnhem, Australia, tienen como mínimo esa antigüedad. 1

No cabe duda de la actitud sagrada con la que se realizaron estas obras, no hay más que ver cómo estas cavernas, estos santuarios en lo más profundo de la tierra, eran lugares inhabitables, su dificultad a la hora de acceder reforzaba su carácter sagrado. Para llegar a la galería inferior de Lascaux, en Francia, hacen falta varias horas y descender por un pozo de 6,5 metros de profundidad.  La magia de la caza, con representaciones de osos, leones y bestias salvajes acribilladas de flechas se ha interpretado como pruebas claras de ritos de iniciación. Otra de las hipótesis apunta hacia la representación de un paradigma, el de la caza primordial. Pensad en la cantidad de santos, imágenes de vírgenes, cristos y demás imaginería religiosa… en esencia, no es más que la representación figurativa de una misma cosa. Sus misterios son distintos, pero la esencia es la misma. Algo parecido podría ocurrir con estas imágenes. Poderes totémicos y sobrenaturales agrupados bajo símbolos figurativos parecidos y con un poder similar.

CHAMANES, GUÍAS Y MISTICISMO

Son muchos los ejemplos más o menos claros de la existencia de algún tipo de chamanismo durante la época paleolítica. La experiencia extática como tal es un rasgo constitutivo de la condición humana. No podemos imaginarnos una época en la que el hombre no soñara o no tuviera ensoñaciones.  La interpretación de la experiencia extática y el valor que se le atribuye cambia según qué cultura y, puesto que el universo de los paleolíticos estaba dominado por las relaciones de orden “místico” entre los hombres y la naturaleza, no resulta difícil imaginar el papel de un especialista del éxtasis. Por ejemplo, las representaciones de los llamados dibujos de “rayos X”, donde podemos ver los órganos y el esqueleto internos del animal, en concreto los conservados en la cueva de Kakadu. (20.000 a.C) El Chamán, gracias a su visión sobrenatural, era capaz de ver su propio esqueleto, el elemento óseo como fuente de vida.

A través de estas representaciones, y de la más que evidente mitología que rodeaba a estas imágenes, aunque no podemos saber su naturaleza, podemos establecer el preponderante papel del chamán en esta religión de las cavernas. El chamán actuaba y modificaba las creencias, creando una memoria colectiva de la comunidad. A través de relatos y de imágenes consolidaba el imaginario grupal. En su universo visionario, que dice conocer de primera mano, estructura el origen de la fabulación que hasta el presente todavía nos fascina. Muchos de los chamanes de tribus actuales dicen poseer técnicas extáticas que les permiten el vuelo mágico a otras dimensiones donde adquieren sus conocimientos. El chamán aglutinó en su persona el origen del concepto de profeta, fue el creador del arte y de la imagen figurativa. La decoración y el adoctrinamiento mediante imágenes nacen en las cavernas del occidente europeo.

No obstante, toda esta evolución, todo este lento progresar de la conciencia humana, su relación con la naturaleza, la lenta, pero certera evolución de la religión se mantuvo inalterable durante miles de años. Poco a poco, con el inherente crecimiento de la población y con la llegada de la agricultura y el nacimiento de las ciudades, esta unión naturaleza-espíritu se vio asaltada por un tercer factor, el factor social.

Las sociedades preagrícolas mantuvieron una relación armónica que se articuló de tal manera que era fácil sostener un equilibrio, claramente a la baja, entre la población y los recursos.  Lo sagrado, los ritos, el día a día totalmente imbuido por lo espiritual, el respeto a la naturaleza y la simbiosis hacen de esta época una de las más representativas dentro de la historia de las religiones y de la conciencia humana: una época edénica. Resulta fácil imaginar a un agricultor sometido a las largas jornadas de trabajo y la compleja estructura gubernamental de las primeras ciudades mesopotámicas, echando la vista atrás y evocando este modo de vida. Las guerras, cada vez más frecuentes entre humanos, las primeras justificaciones ideológicas, la esclavitud, el poder por mandato divino… Ese agricultor de Mesopotamia miraba al pasado y veía una época de abundancia, donde las ideas del bien y del mal eran completamente desconocidas. Lo divino y lo mundano no estaban divido. La cercanía a la naturaleza, al creador, era tal, que durante miles de años no se necesitó más que algunos ritos, alguna figuración y algunos especialistas de lo sagrado para mantener una armonía que, con la llegada de la agricultura, el crecimiento y extensión de la población comenzaría a desaparecer. Lo que supuso el siguiente gran salto evolutivo de envergadura generó tal cantidad de nuevos conceptos que la cultura se adaptó a la supervivencia, alejándose de ese pacto de no agresión de los habitantes paleolíticos. La religión progresivamente paso de un aquí y el ahora a irse articulando en torno a la idea de antepasados míticos. Atado a la tierra y a una la sociedad cada vez más compleja, el hombre comienza a crear y desarrollar una cantidad ridículamente inverosímil de formas religiosas, pero en muchas de ellas, este vago recuerdo de esa forma de vida en plenitud se mantuvo inalterable.

Gregor


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s